Redacción

El consejero delegado de Emasagra, Sebastián Pérez, y el gerente de la compañía, Ramiro Angulo, hicieron hoy entrega al arquitecto Gonzalo Arias del premio por la convocatoria de ideas del proyecto de la nueva sede de la empresa municipal, que irá ubicada en la carretera de Jaén. Pérez mostró su deseo de que la primera piedra se coloque este mismo año y recordó que la operación urbanística tiene "coste cero" para Emasagra, ya que en la construcción del nuevo edificio se invertirá la cantidad que la empresa obtenga por la venta de su actual sede, en la calle Molinos, y del palacete adyacente.

Emasagra pondrá la primera piedra de su nueva sede, denominada "Domus Aquae", este mismo año

El consejero delegado de Emasagra, Sebastián Pérez, y el gerente de la compañía, Ramiro Angulo, hicieron hoy entrega al arquitecto Gonzalo Arias del premio por la convocatoria de ideas del proyecto de la nueva sede de la empresa municipal, que irá ubicada en la carretera de Jaén. Pérez mostró su deseo de que la primera piedra se coloque este mismo año y recordó que la operación urbanística tiene "coste cero" para Emasagra, ya que en la construcción del nuevo edificio se invertirá la cantidad que la empresa obtenga por la venta de su actual sede, en la calle Molinos, y del palacete adyacente. "Es duro abandonar un barrio tan castizo y tan granadino como el Realejo, pero la empresa crece y hay que buscar el mejor servicio para todos los usuarios", dijo Pérez, que recalcó que junto al emplazamiento elegido "pasará el metro" y hay buenas conexiones con el transporte público.

El edificio, denominado 'Domus Aquae', pretende ser un referente y un "hito" en la ciudad, en palabras de su autor, Gonzalo Arias. Ocupará seis mil metros cuadrados con amplio espacios para las zonas de atención al cliente, de ahí que Ramiro Angulo destacara la "funcionalidad" y la "comodidad" del mismo, sobre todo ahora que Emasagra abandera una vocación claramente metropolitana, con la gestión del ciclo integral en la capital y en trece municipios del cinturón. El proyecto contempla una gran torre de ocho plantas, en cuyo interior habrá un aljibe natural alimentado con agua de lluvia, que se podrá usar en el regadío de los jardines como en la prevención de posibles incendios. Tendrá, abundó el arquitecto granadino, "un comportamiento bioclimático" con permanente entradas de luz natural y con amplias vistas tanto a Sierra Nevada como al resto de la ciudad. El proyecto establece plazas de aparcamiento, salón de actos, sala de exposiciones, numerosas oficinas y cafetería.

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